Análisis elecciones europeas

26 Mayo 2014
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Las elecciones al Parlamento Europea suponen un fuerte varapalo y correctivo para el Partido Popular y el Partido Socialista; es decir, para el poder político dominante en España. Ambos partidos se dejan más de cinco millones de votos respecto a las pasadas elecciones de 2009. El PP pierde nada menos que 16 puntos y más de dos millones seiscientos mil votos, y 8 parlamentarios, obteniendo en estas elecciones el 26% con 4.074.000 votos y 16 eurodiputados, mientras que en 2009 fue la fuerza ganadora con el 42%, más de 6.670.000 votos y 24 eurodiputados. El PSOE pierde también más de dos millones y medio de votos y 9 parlamentarios; en 2009 tuvo casi el 39% con 6.141.000 votos, mientras que ahora obtiene el 23%, 3,596.000 votos y 14 parlamentarios. Este resultado indica el desafecto de una parte importante del electorado tanto de centro derecha como socialdemócrata, que o bien se ha abstenido (casi un 55%), o ha votado a otras fuerzas políticas minoritarias y/o emergentes. Ello explica que el nivel de participación haya sido similar al de las pasadas elecciones cuando se esperaba un nivel de abstención mayor. Estas elecciones tienen una clara lectura nacional interna. El primer dato a reseñar es que se ha acabado con el bipartidismo en España y sube la extrema izquierda y la izquierda moderada. Los comunistas de Izquierda Unida triplican sus votos con más de 1.500.000, casi el 10% y 6 escaños, y la izquierda moderada de Rosa Díez (UPyD), partido al que vota la derecha, obtiene más de 1.00.000 de votos, el 6% y 4 escaños. Pero sin duda alguna que el fenómeno sorprendente para todos ha sido la irrupción de Podemos, un partido de extrema izquierda, cuyos antecedentes inmediatos proceden de la plataforma de protesta antisistema conocida como el movimiento 15-M. Podemos es una plataforma constituida hace unos meses liderado por un joven profesor de la Facultad de Ciencias Políticas, Pablo Iglesias, que con su participación en debates en la televisión y su impacto mediático y en las redes sociales pasa a ser la cuarta fuerza política en España, por delante de UpyD, con casi el 8%, 1.240.000 votos y 5 diputados. Otro análisis de interés está en los resultados de Cataluña y País Vasco y Navarra. En Cataluña la participación ha subido 10 puntos a diferencia del resto de España, y supone el triunfo mayoritario de los partidos que desean la independencia, y donde por vez primera Esquerra Republicana (ERC) es la fuerza más votada por delante de CiU; se hunde el Partido de los Socialistas (PSC) por su postura dubitativa frente al independentismo, que pasa a ser la tercera fuerza política, cuando en 2009 fue la más votada, mientras que ahora obtiene un 14,28%. Y también se hunde el PP que cae hasta la quinta posición con menos del 10% de los votos (el 18% en 2009). El Partido Ciudadanos que defiende la españolidad de Cataluña obtiene casi 500.000 votos en toda España, el 3,16% y 2 diputados. Mientras que en el País Vasco y en Navarra los resultados indican un avance significativo de los partidarios de la independencia, Partido Nacionalista y Bildu, la formación política de ETA, que pasa a ser la segunda fuerza tanto en Euskadi como en Navarra. Sin duda alguna que el resultado de estas elecciones supone una debacle para las dos formaciones políticas mayoritarias -PP y PSOE-, un auge de la extrema izquierda y de los partidarios de la independencia en el País Vasco y Navarra y Cataluña. La secretaria general del PP ha declarado que el PP ha ganado las elecciones, lo que no deja de ser cierto, como también lo es que son el más duro correctivo para el centro derecha desde la hecatombe de la UCD en la Transición. Y a dicho resultado hay que añadir la mala campaña que hizo su candidato Migue Arias Cañete y el desafecto del votante del PP, que o bien ha votado a otro opción (UpyD y Ciudadanos) y, sobre todo, se ha abstenido ante el fracaso en estos dos años largos de gobierno de Mariano Rajoy, el incumplimiento de sus promesas electorales, el expolio fiscal y subida de impuestos que está literalmente machacando a la clase media, su manifiesta debilidad ante el desafío independentista, su desprecio a las víctimas del terrorismo, su pasividad ante este sistema de corrupción generalizada y su anclaje por mantener con tozudez una estructura de Estado absolutamente inviable. Los resultados para el PSOE son los peores en toda su historia democrática desde la Transición. Su candidata a Bruselas, Elena Valenciano, reconoció anoche al menos que los resultados para el PSOE han sido muy malos. Y es muy posible que en la reunión de la ejecutiva de esta misma mañana su secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba, anuncié que no se presentará a las primarias y no será candidato socialista a las próximas elecciones. Y posiblemente su dimisión así como la de toda la junta directiva del partido. Frente a la amenaza del fin del bipartidismo es muy posible que se impulse la fórmula del 'Gobierno de Coalición PP-PSOE' propuesta por el periodista y académico Luis María Anson y planteada hace unas semanas por el expresidente Felipe González, quien ha mantenido al menos dos conversaciones con el Rey Juan Carlos en los últimos días al respecto. Tras el resultado de estas elecciones tiemblan los cimientos del sistema partitocrático actual. La explosiva irrupción de Podemos, al que las encuestas daban entre uno y dos escaños los últimos días, es un claro aviso no sólo para el Partido Socialista sino incluso para Izquierda Unida. Y que junto al auge de los partidarios de la independencia en el País Vasco, Navarra y Cataluña pone de manifiesto la grave situación política para el sistema política español, que está inmerso en una fuerte crisis financiera, económica y política, un cuadro de amplia corrupción y de extrema debilidad. Los próximo años se presentan como años decisivos para la suerte de este sistema y devenir de España. Y si a esto le añadimos que si bien la configuración del próximo Parlamento de Estrasburgo va a seguir teniendo como fuerza principal al Partido Popular Europeo, también los es el extraordinario crecimiento y auge de las formaciones políticas de la extrema derecha y del euroescepticismo; en Francia ha ganado el Frente Nacional de Marine Le Pen, lo que ha sido calificado como "un seísmo político" por el primer ministro francés, junto al crecimiento en países como Austria, Alemania, Reino Unido, Italia, Holanda, Dinamarca, etc. Y en Grecia el movimiento neonazi Amanecer Dorado se convierte en la tercera fuerza nacional. El panorama de una Europa en crisis y euro escéptica toma posiciones importantes.

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